Cazadores dicen que las más grandes las han visto cerca de las casas.
Las serpientes invasoras siguen multiplicándose sin control en Puerto Rico, generando preocupación entre expertos y ciudadanos. Estos reptiles, principalmente la pitón reticulada y la boa constrictora, han encontrado en la Isla un entorno propicio para su reproducción.
Durante la temporada de anidaje, las serpientes buscan lugares adecuados para depositar sus huevos, especialmente en zonas con alta población de roedores, una de sus principales fuentes de alimento. Sin embargo, su dieta no se limita a ratas. Necropsias realizadas en el Laboratorio de Ecología y Conservación de Vida Silvestre de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Mayagüez han revelado restos de gatos y perros.
Manténte al tanto de las noticias locales y del estado del tiempo. Suscríbete a nuestros newsletters gratuitos aquí.
Las cifras muestran un aumento alarmante de estos reptiles. En 2022, se capturaron más de 350 ejemplares y 250 en el 2023. Mientras, desde octubre de 2024 a enero de 2025, el laboratorio recibió 300 serpientes entregadas por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), sin contar las provenientes de grupos independientes como Proyecto Retic.

El Proyecto Retic es uno de los grupos ciudadanos que sin cobrar y a base de donaciones, visitan casas, montes y carreteras para capturar culebras invasoras como la pitón reticulada y la boa constructora.
"Los números que nosotros vemos en la calle y los avistamientos han surgido demasiado. Yo creo que la comunidad debería pues saber, y DRNA, pues, ejecutar un plan ya", sostuvo Odalys Luna, del Proyecto Retic.

"Debemos de estar preocupados hace tiempo. Preocupados y ocupados, tratando de ver cómo resolvemos el problema", dijo por su parte el herpetólogo y profesor del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), Alberto Puente.
Los esfuerzos de la comunidad y de la UPR han sido cruciales en el manejo de esta crisis. Sin embargo, la falta de apoyo gubernamental limita su capacidad de acción.
Según el comisionado del Cuerpo de Vigilantes del DRNA, Nelson Cruz, la agencia cuenta con solo 250 vigilantes en toda la Isla y no todos están adiestrados en la captura, manejo y transportación de animales exóticos. Indicó que recientemente se anunció la reactivación de una unidad de educación y la adquisición de tabletas para que vigilantes puedan identificar mejor con colores las especies. Además, próximamente se inaugurará una oficina de inspección en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín para controlar la entrada de especies exóticas.

¿BATALLA PERDIDA?
Para el doctor Rafael Joblar, profesor e investigador del Departamento de Biología de Ciencias Naturales de la UPR, estamos "en medio de la peor crisis" en los 51 años que lleva trabajando.
"Entonces, añadimos el tema del cambio climático, añadimos el tema de las especies invasoras. Se sigue complicando. El gobierno no tiene las herramientas, no tiene el compromiso, no tiene el personal para hacer esto. El Departamento de Recursos Naturales prácticamente no existe para cosas como esta realmente", señaló el profesor.

"Nosotros hemos trabajado por 40 años con varias especies invasoras: la rana cubana, los caimanes y las gallinas de palo. Lo que hemos aprendido en ese tiempo es que una vez que esas especies están ampliamente distribuidas en Puerto Rico, es muy poco lo que se puede hacer con ellas realmente. No hay nada que se pueda hacer. Eso está pasando con las culebras. Había que trabajar 30 años atrás para evitar esto que está pasando ahora", agregó Joblar.
Señaló también que la venta indiscriminada de serpientes en tiendas de mascotas agrega a la crisis y advierte que mientras no se establezcan medidas más estrictas, la proliferación de estas especies seguirán en aumento.
"Tenemos un escenario muy complejo, y no estamos viendo ningún plan para trabajar con eso", lamentó.